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Las infecciones en los computadores y los teléfonos inteligentes se dan en cualquier momento y en todos los días del año a diferencia de los seres humanos, siempre es temporada de epidemia en los sistemas informáticos. Solo que en lugar de tener escalofríos y dolores por todo el cuerpo, el usuario puede padecer una enfermedad de las máquinas  denominada malware [1].

Malware o “software malicioso” es catalogado como un término amplio, el cual describe a una variedad de programas  o códigos maliciosos dañinos para los sistemas. El malware es creado con la intención de degradar los sistemas operativos, redes, dispositivos móviles y tablets, en la mayor parte de los casos el software malicioso se hace al control de todo las operaciones del dispositivo interfiriendo en su funcionamiento normal [1]

Si un equipo es infectado con cualquier malware, comienza a mostrar señales como el mal funcionamiento, entre ellas se encuentra la dificultad en hacer algunas tareas, problemas en el arranque del sistema operativo, entre otros. En caso de ser infectado por un  Rootkit seguramente el usuario no note nada,  ya que las funciones del rootkit es hacer creer al usuario que todo está muy bien mientras este programa malicioso lleva a cabo sus tareas ilegales [2].

La forma correcta de definir a un Rootkit, es dividiendo la palabra, su primer parte “root” (raíz), hace referencia a la cuenta  de administrador de los dispositivos. Al acceder a todos los aspectos del dispositivo, puede disponer de todos los privilegios, como el acceder al control de los niveles más profundos, esto le permite al ciberdelincuente “plantar raíces” como una planta en busca de nutrientes [3].

La segunda parte llamada “kit” hace alusión al modo en que se desbloquea el acceso root: por medio del paquete (kit) que concede al cracker el control administrativo. Dicho ciberdelincuente crea un kit de software y al ejecutarlo en un equipo infectado, puede  tener todos los privilegios sobre este y puede hacer labores ilegales sin ser detectado [3].

Un rootkit puede ser clasificado como malware cuando es utilizado con propósitos ilegales. Existen casos exclusivos en donde personas instalan rootkits de forma intencional como parte de un proceso conocido como “jailbreak”, cuyo fin es evitar las restricciones integradas por los fabricantes. En situaciones especiales la policía y otras autoridades hacen uso de rootkits como parte de la investigación de actividades delincuenciales, aunque esta actividad no se considera legítima [3].

Existe una nueva clasificación de rootkits llamada “Stalkerware”, este  tipo de malware hace la supervisión de  las actividades de algún usuario o controlan el contenido que este consume. Dicha publicidad del stalkerware va dirigida a padres, organizaciones, incluso a personas que quieren controlar a sus parejas. Dichas prácticas son consideradas ilegales en muchos países.En resumidas cuentas, un rootkit es una herramienta, pero, como en la mayoría su uso ya sea legítimo o delincuencial depende del usuario [3].

Los rootkit hacen posible que otros malware se oculten en los dispositivos, haciendo en ocasiones imposible la desinfección, una vez se instala el rootkit en el dispositivo puede conceder acceso remoto a un alto porcentaje de las funciones del  sistema operativo, evitando al mismo tiempo su detección [3].

Fuente

ww.internetpasoapaso.com

es.malwarebytes.com

www.avast.com

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